Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho,…

Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho,…
Uno no alcanza la santidad solo, por lo que en esta búsqueda, el Señor Dios pone en nuestro camino personas que son un regalo para nosotros y para quienes nosotros también somos un regalo en su camino. No fue distinto…